El brasileño Marcelo y el portugués Cristiano Ronaldo fueron los dos objetivos de los ataques verbales de la afición del Atlético de Madrid.
El público del Vicente Calderón llamó "mono" al lateral brasileño, que respondió a la provocación levantando los brazos, jaleando a quienes le insultaban.
El mismo gesto empleó Cristiano cuando caminaba hacia el banquillo después de ser sustituido mientras la afición del Atlético le dedicaba la pitada más grande de la noche. A continuación, el público coreo "Cristiano muérete".
El árbitro, Fernando Teixeira Vitienes, no reflejó ninguno de los insultos en el acta del partido.
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