domingo, 6 de febrero de 2011

El Betis se deja el liderato ante un Recre con mucho oficio y escaso fútbol

El Real Betis cavó un poquito más en el valle artificial que se está construyendo. El Recreativo de Huelva le ganó en casa (0-1) en un partido que fue una ratonera. El Betis persigue su mejor momento, olvidado después de tres derrotas consecutivas. El Recre entorpeció su ansiada rehabilitación con continuas faltas y un gol, en una jugada aislada, que firmó Dani (min. 59), otrora ídolo para el Benito Villamarín. El equipo de Pepe Mel empezó la jornada como primero y puede acabar tercero. El Rayo es ahora el líder en solitario.

La depresión bética se topó con un mal psicólogo. La clasificación del Recre no le permite dar consejos. Se ha aplicado su propia terapia para escapar del descenso. Ésta consistió en maniatar el juego del Betis, presionando hasta con dos hombres a cualquier jugador rival que tocase la pelota a menos de 30 metros de su área. Cuando no bastó, apenas tuvo reparos en cortar el juego con infracciones.

El Recreativo gozó del 36% de la posesión y realizó dos disparos a puerta, números que traducidos al lenguaje del fútbol dan igual a cero. Pero el dato más llamativo fueron las 31 faltas que sumó en todo el partido. Miranda Torres, el árbitro, fue muy permisivo. Mostró cinco amarillas a los onubenses, tres de ellas en el último cuarto de hora. Un brindis al graderío.

Pero cada cual elige sus armas para la pelea. El técnico del Recre, Carlos Ríos, ha encontrado un camino válido que le ha dado resultado en uno de los campos más complicados de la categoría. Es la primera victoria de su equipo como visitante. Es la primera derrota del Betis ante su público. Y la culpa la tuvo un tipo al que adora Heliópolis. Dani pintó una Copa del Rey de verdiblanco en 2005 y esta jornada le ha quitado el liderato al club de sus amores. No celebró el gol.

La clarividencia y sencillez del planteamiento del Recreativo contrastó con la impotencia del Betis. Pepe Mel fue incapaz de salvar el entramado defensivo del rival. Las bandas no tuvieron profundidad y el centro del campo fabricó pocas ocasiones. Las más claras, a disparo de Rubén Castro, las neutralizó Fabricio con dos paradas sensacionales.

No hay peor sensación que la ausencia de respuestas ante las dudas. Al Betis le han surgido muchas en el este inicio de año. A su afición también. La admiración de hace escasas semanas se ha tornado en silbidos. Y al Recre, que le quiten lo bailao.

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