
José María del Nido era el hombre más feliz del mundo atendiendo a los medios de comunciación tras meterse en su séptima final como presidente. "He sufrido una barbaridad. Necesito un masaje cardíaco. Sabíamos que el equipo de –Michel iba a apretar muchísimo y no pensábamos que iban a apretar y tanto,. Pero vamos a jugar una final y eso es lo importante. Goles son amores y hemos marcado uno más en esta eliminatoria. Es una final tan buena o mejor que las otras. Ojalá pueda ponerle el sombrero a la Copa".
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